Desde Justicia, Encuentro y Perdón, conscientes de la terrible crisis contemporánea que hemos atravesado y del daño que deja la confrontación, el enfrentamiento y el quiebre de las relaciones; en concordancia con nuestro principios y como parte de los más impactados por dicho caos y ola de violencia, no podemos sino valorar toda iniciativa que propenda a la superación de la profunda recesión que ha golpeado a nuestro país, así como la consecución de los acuerdos necesarios que nos pongan en posición de futuro.
En consecuencia, extendemos nuestros mejores augurios para que el proceso de diálogo que se pretende reiniciar, finalmente logre los objetivos que nos son comunes a todos, traducidos en el auxilio general a una población completa, urgida de la recuperación de un bienestar social y común. Apostamos a que la nueva ronda de México sea una agenda lo suficientemente amplia para que puedan entrar todos los aspectos fundamentales y sistémicos necesarios a tratar y para que efectivamente se pueda hablar de la resolución de la crisis venezolana, de forma que la gestión no se quede en paliativos efímeros. Sabemos que es un proceso largo, complejo, y que, tratándose de problemas tan estructurales, multifactoriales y multisectoriales, no podemos sino anhelar que esta actuación, de alguna manera, sea el inicio de un nuevo comienzo.

